Ruta 2: Los San Roques

A través de un trazado circular visitaremos las tres ermitas de San Roque de las cercanas poblaciones de Jérica, Benafer y Viver. Además del valor propio de andar por agradables caminos, tendremos la oportunidad de visitar los pueblos, sus ermitas y algunas de sus fuentes. Y como no, de poder hablar con sus gentes.

Ficha técnica:

Longitud: 12 Km.
Horario aproximado: 3 horas netas de andar.
Consideraciones de la ruta: Ruta sin apenas dificultades y con un desnivel mínimo. Además del tiempo de andar entre pueblos, estimar el tiempo para visitar cada población.

NOTA: El trazado actual, marcado in situ, y aquí referenciado, no coincide con el trazado original, publicado hace algunos años. Ello es consecuencia de las afectaciones causadas por las obras de la autovía A-23, que ha cortado la senda en varios puntos, sin dejar pasos subterráneos o alternativos. Las modificaciones se realizaron en el año 2007, al finalizar las obras de la autovía.

Descripción básica de la ruta:

TRAMO 1. DE VIVER A JÉRICA.

La ruta recorre el antiguo camino que se utilizaba para ir andando de Jérica a Viver y viceversa. Hoy solo se utiliza como excursión o paseo, y parte de él ya no existe, pues se desmoronó, lo que nos obligará a atravesar unos bancales abandonados. El trayecto coincide con la senda señalizada PRV63.2 (trazas blancas y amarillas).

Desde la Fuente del Santo bajamos por la avenida San Francisco, y en las últimas casas nos desviamos por el camino de Ula (señal indicadora de PR). Al poco tomar a la izquierda una pista muy clara, que seguiremos siempre por la principal, dejando varios entraderos a ambos lados. Estar atentos a las marcas para dejar la pista y bajar a una senda en unos bancales inferiores abandonados y sin árboles. Seguir la senda entre las hierbas, que luego vuelve a ser pista, llegando a la carretera ya cerca de Jérica. Avanzar unos 20 metros y bajar las escaleras que hay junto a las ruinas del antiguo batán. Seguimos junto al río, pasando por las fuentes del Carmen, del Consuelo y de Randurías, ésta última ya en el parque del mismo nombre.

Atravesado el parque y la zona de acampada, entramos en el pueblo por donde nos plazca, para subir por las hermosas callejuelas hasta la Ermita de San Roque, junto a la Torre de las Campanas, de estilo mudéjar. Recomendamos perderse un rato por el caso viejo, de gran interés y belleza.

TRAMO 2. DE JÉRICA A BENAFER.

En la primera edición recorríamos el tramo siguiendo el PR y antiguo camino, pero actualmente ha quedado cortado por la nueva autovía. Proponemos un trazado nuevo, más largo y diverso, que resultará agradable de recorrer.

Buscamos la salida de Jérica por la Vía Verde de Ojos Negros en dirección a Caudiel (está señalizado, o preguntar a los vecinos). Andamos una media hora por la vía, atravesando tres túneles, el segundo de ellos muy largo (está iluminado) y con bastantes filtraciones de agua. Tras pasar el área de descanso de Novales, tomamos el primer camino a la izquierda (entre travesaños) y seguimos el principal unos 15 minutos. Veremos a nuestra derecha unos grandes muros, ruinas del antiguo molino Capilla. Al acabar el repecho tomamos un desvío a la izquierda (fita de piedras), y siguiendo entre pinares el camino principal hasta unos 7 minutos después, donde tomamos el de la derecha (otra fita). Pronto llegamos a la carretera de Caudiel, que atravesamos con cuidado, para buscar en el ensanche de enfrente otra fita junto a la señal de coto de caza. Bajamos el pequeño terraplén y por el camino hasta la Fuente de los Nogales, agradable zona recreativa. Tras un pequeño descanso, llegaremos a Benafer por el camino de acceso apto para coches, pasando junto a los restos de otro molino.

La Ermita de San Roque de Benafer queda a las afueras del pueblo, aunque cerca. Para llegar a ella lo mejor es preguntar a algún vecino como hacerlo.

TRAMO 3. DE BENAFER A VIVER.

Históricamente había dos caminos para ir desde Benafer a Viver (o viceversa). Actualmente uno de ellos es una pista asfaltada, que tiene un desvío que nos lleva al Monte y Ermita de San Roque (de Viver). A pesar de su monotonía, ésta es la opción considerada, ya que si bien es una carretera, apenas tiene tránsito y es cómoda.

La otra opción, el antiguo camino del “Sumergido”, se encuentra en muy mal estado, y además ha quedado cortado por la nueva autovía.

Saliendo de la Plaza Mayor, pasamos por la Plaza de la Iglesia, y bajamos por una fuerte pendiente que nos deja en el puente del barranco de la Rocha, donde siguiendo la carretera hacia Viver llegaremos en un alto a un desvío a la izquierda también asfaltado, que nos sube por una fuerte pendiente a la ermita de San Roque.

La vista desde San Roque es estupenda. Al Este está la Sierra Espadán, donde destacan los picos de La Rápita y Espadán. Al Norte está la sierra de Caudiel con su punto más alto (Las Palomas) y un poco más al Noroeste la Sierra de Cerdaña. Al Oeste están los montes de Ragudo. Al Sudoeste destaca la silueta de Peñaescabia, y más al fondo la Sierra del Toro (se pueden distinguir las antenas de La Salada). Al Sur está la Cueva Santa y detrás el Montemayor, y alejándose hacia el Sudeste la Sierra Calderona. Además se ven Caudiel, Jérica y Viver, y otros pueblos más lejanos.

Desde San Roque podemos bajar a Viver por la pista asfaltada, o bien por los restos del antiguo camino de a pie. Para esta opción tomar el camino que sale al Oeste, al final de la valla del mirador, y al poco desviarse por la senda a la izquierda (fita). Este camino es bastante bonito y atraviesa una zona de trincheras de la guerra. Ambas opciones nos llevan a la carretera nacional, actualmente con apenas tráfico. Cruzarla o utilizar el paso subterráneo que hay a unos 20 metros después de la fábrica de pieles. En Viver llegaremos al centro del pueblo bajando por la calle del Castillo.

San Roque

San Roque es uno de los santos cuya devoción se extiende por gran parte del Alto Palancia. Cada 16 de agosto se celebran por distintos municipios de la comarca (Viver, Barracas, Caudiel, Benafer, El Toro, Jérica, …) fiestas y procesiones en su honor.

Es considerado como un santo “antipestífero”. Los artistas e imagineros lo simbolizan con el atuendo de peregrino, el bordón y el perro. Su culto se extiende por el Alto Palancia y el resto de la comunidad durante el siglo XVI motivado por las buenas relaciones con el sur de Francia en esta época. Se dice de San Roque que nació en Montpellier hacia el año 1295 en el seno de una familia adinerada (gobernador de la ciudad perteneciente entonces a la corona de Aragón) y que a los 20 años de edad, después de recibir en herencia la fortuna de sus padres muertos, decidió repartir su fortuna entre los pobres y el gobierno de la ciudad a un tío suyo. Vestido de peregrino parte hacia Roma y durante el camino se dedica a atender a los apestados.

La ermita de San Roque de Viver está situada a 686 m. de altitud en el monte de su mismo nombre, vértice geodésico de tercer orden. Se restauró y se dotó de iluminación el 16 de agosto de 1993, así como de unos miradores desde donde se observan unas bellas panorámicas del municipio y del valle del Palancia. Tiene un bello retablo cerámico en la entrada, espadaña y campana. Es típica la romería que se celebra el 16 de agosto donde la imagen del santo, que es transportada a hombros por los romeros desde la Iglesia parroquial, es agasajada por cientos de ramos de albahaca, impregnándolo todo de un agradable olor.



Más imágenes de la ruta:

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